Pekin
 
   
 

El museo en Sanxingdui, casi 30 millas al norte de Chengdu, presenta uno de los hallazgos más espléndidos, si no misteriosos, de China. En 1929, cuando una colección de 400 jades multicolor fue accidentalmente desenterrada por un granjero, se le reconoció al lugar un gran potencial de riqueza y en los años 30 se organizaron excavaciones a cargo del profesor chino-americano Gei Weihan, y nuevamente en los años 60 bajo dirección china. No fue sino hasta julio de 1986, sin embargo, que los arqueólogos descubrieron las dos fosas sacrificiales conteniendo cientos de utensilios de marfil, jade, oro y bronce que insertaron a Sanxingdui en el escenario mundial. Complejas piezas de fundición de oro y bronce, que datan del primer milenio A.C., como también cerámicas del tercer milenio A.C., revelaron los restos de una antigua sociedad tecnológicamente competente y cuestionaron la ortodoxia prevaleciente de la cultura china originada en la cuenca del Río Amarillo. Esto era prueba de una cultura sofisticada en la planicie de Chengdu que parecía tener poco que ver con su contraparte contemporánea de Anyang en la provincia de Hebei (al sur de Beijing), y más relacionada con las culturas más abajo del Río Yangze.

¿Qué representa el largo y delgado, finamente trabajado cetro de oro? ¿Para qué eran las intrigantes máscaras de bronce bañadas en oro de distintos tamaños? ¿Qué indican los magníficos árboles de bronce con los extraños pájaros, dioses del sol y otras figuras? Los eruditos no sólo no se ponen de acuerdo en sus interpretaciones de éstas artesanías, sino que tampoco pueden decir a qué antigua cultura de aproximadamente 3000 años atrás representan.

Algunos dicen que Sanxingdui es el predecesor de la desaparecida cultura Shu (idealizada en la novela Los Tres Reinos), otros ven fuertes influencias de Asia Central. Cualquiera de éstos sea, parece cierta una conexión artesanal vivaz con las culturas del norte de Tailandia y el sur de Yunnan que trabajaban el bronce. Si bien muchas de las caras no parecen ser particularmente chinas, algunos de los bronces tienen patrones chinos. Lo que es notable es que los registros chinos, normalmente tan extensivos y meticulosos, guardan silencio –simplemente no sabemos. Y otro factor desconocido es la tecnología utilizada para la producción de estos artefactos culturales – sin sierras con hoja de diamante ¿cómo quedaba el jade tan liso?

No caben dudas acerca de la calidad de los magníficos bronces – la extraña y enorme máscara con los ojos prominentes, la encantadora figura de un chamán que puede haber tenido alguna vez en sus abarcadoras manos un colmillo de elefante, y los pájaros y otros animales totémicos de los “árboles divinos”, como así también otros trabajos.

 

 

 
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