Tibetan Buddhism
   
 

Tibetan Buddhism - Bon, Mahayana Buddhism and Tantrism Introduced

Para entender cómo el budismo tibetano difiere con respecto a otras escuelas budistas, hemos de considerar su desarrollo desde dos perspectivas distintas, la primera ideológica y la segunda histórica. Aunque éstas se analizan por separado, indudablemente evolucionaron reflejándose el uno en el otro.

Desarrollo Ideológico

Ideológicamente, el budismo tibetano deriva del budismo Mahayana, fuertemente influenciado por el Tantrismo. Para descifrar esta rebuscada afirmación, debemos echar un vistazo a los constituyentes esenciales y la evolución del budismo, mahayana y tantrismo.

Budismo

El nombre Buda significa “el Iluminado” refiriéndose al despertar espiritual de un príncipe hindú llamado Sidarta Gautama, que vivió en el siglo VI a.C.

Renunciando a los privilegios de la vida palaciega, decidió investigar la verdad espiritual. Haciendo esto, pasó al estado de iluminación , conocido como nirvana, que literalmente significa “sin deseo”. Pronto inspiraría a numerosos discípulos pasando a ser conocido como “el sabio de la tribu de los Sakya” o Sakyamuni. En el curso de su primer sermón estableció los cuatro principios fundamentales de sus enseñanzas o dharma:

1)Todos los seres inevitablemente padecen sufrimiento (duhka)
2)La causa del sufrimiento es el deseo (samudaya)
3)La causa del deseo puede controlarse (nirodha)
4)Para controlar el deseo se debe seguir el camino del Buda (marga)

Sakyamuni enseñó que la Iluminación era predicada basándose de la ausencia de ataduras con el mundo material. Encontró que el lenguaje no podía usarse para abarcar el sentido de la Iluminación, que era descrito como consistente en no ser ni plenitud ni vacío, no ser ni dejar de ser, ni sustancia ni no-sustancia. No obstante, el proceso de búsqueda de la iluminación podía ser identificado y definido, como sugerían su vida ascética y su cuarta ley, plasmada más arriba. El que la busca necesita un estilo de vida y un entorno que empuje a la pureza de pensamiento, palabra y acción. Esta es la razón del monacato budista.

Budismo Mahayana

Las enseñanzas de Buda motivaron a muchos seguidores en la India a imitar su ejemplo. Durante su vida y después, sólo una minoría alcanzó la Iluminación. A estos individuos se los llamó Arhats o “los válidos”. Sin embargo, poco conmovidos ante el sufrimiento ajeno, estos practicantes budistas no sentían la responsabilidad de pasar sus conocimientos más allá de afirmar que el camino del Buda llevaba al camino del nirvana. Aunque este concepto mantenía la pureza de las enseñanzas de Buda, otros pensadores lo consideraron carente de compasión.
Como resultado, un cisma de gran escala tuvo lugar en el siglo VI entre el budismo Mahayana y el más conservador budismo Theravada en lo relativo al tema de la compasión. La escuela Mahayana enfatiza que la vida espiritual no debe tener la mera finalidad del conocimiento supremo, sino consistir en sabiduría atemperada con compasión. Para reforzar este principio de compasión, los budistas Mahayana desarrollaron la figura del Boddhisattva, que se situó por encima de los Arhats en su jerarquía. Los bodhisattvas son individuos que están a las puertas de la Iluminación pero retrasan su entrada al nirvana por compasión hacia otros seres, por si pueden ayudarles a alcanzarlo por su parte.

Tantrismo y Reencarnación

El tantrismo fue una innovación posterior. Los primeros textos tántricos llegaron al Tíbet en el siglo XI impulsando una segunda difusión del budismo.

De acuerdo con el budismo Mahayana ortodoxo, cualquier individuo tiene el potencial de convertirse en un boddhisattva, pero esto sólo puede conseguirse a través de una preparación diligente a lo largo de muchas vidas. En contraste, la escuela Tántrica o Vajrayana (“Vehículo del rayo diamantino”) creó un “atajo” al nirvana, por el que se podía lograr en una sola vida. Esto era posible por la aplicación de una serie de técnicas poderosas aprendidas bajo los auspicios de un gurú. Conocidas como tantra, estas técnicas incluyen la producción y contemplación de los diagramas mandala, el ayuno y otras penitencias, el uso de oraciones y mantras en la meditación y la práctica de rituales. La ejecución de esta serie de intensas disciplinas yóguicas y  meditativas, combinado con el entendimiento de su sistema de pensamiento especulativo, se cree que procura el acceso al nirvana.

Antes en este artículo, el budismo tibetano se presentó como una derivación del budismo Mahayana influenciado por el tantrismo. La explicación de arriba tendría que haber aclarado esta afirmación . También  debería haber arrojado luz sobre la razón principal detrás del movimiento monástico en Tíbet y aludido a la intensidad de la veneración en la relación entre maestro y estudiante dentro de esos monasterios.

Desarrollo histórico

En los términos de nuestra experiencia moderna sobre el budismo tibetano, la historia de su introducción en el Tíbet es tan importante como sus bases ideológicas. El budismo se introdujo en el Tíbet en dos ocasiones. Tanto en el siglo VII como en el XI, se topó con una resistencia formidable de la religión indígena tibetana. A lo largo del tiempo, cada una de estas religiones, la Pre-bön y el budismo tibetano, por razones propias, sintetizaron e incorporaron los elementos principales de la otra.

Religión Pre-Bön

Aunque algunas personas llama a esta religión anterior al s.VII religión Bön, nosotros la identificamos como Pre-Bön, para diferenciarla de las innovaciones posteriores.

La religión Pre-Bön era de por sí el resultado de la combinación de dos corrientes. Por una parte, al nivel más profundo, se trataba de un sistema de creencias popular que se remontaba a tiempos prehistóricos. Combinando antiguas profecías, ritos e interpretaciones chamánicas del espíritu humano y su posición en el universo, ofrecía respuestas a cuestiones importantes de la existencia prehistórica. Por ejemplo, un chamán podía contactar con el mundo espiritual, frecuentemente a través del sacrificio de una animal, para curar a un inválido, pedir lluvia o proveer consejos estratégicos al jefe de la aldea.

Era una religión animista, que afirmaba que los espíritus se encontraban en cada elemento de la naturaleza como árboles, montañas, manantiales y lagos, todos ellos demandando ser propiciados.

Con el surgimiento de los primeros reyes tibetanos a comienzos del primer milenio, ésta extendida religión Pre-Bön tendría asimismo la capacidad de legitimar el gobierno monárquico. Una institución religiosa, compendio de deidades, mitologías y rituales, emergió en la corte. Sacerdotes y sacerdotisas a quienes se atribuían capacidades sobrehumanas, fueron incorporados a un marco político que incluía ceremonias y enterramientos reales.

Para cuando el rey Songtsen Gampo trató de introducir el budismo en el siglo VII, el Pre-Bön era popular en todo el Tíbet y sostenía un significativo valor político en la corte.

Budismo Tibetano y surgimiento de la religión Bön

La introducción del budismo en los siglos VII y XI  anunciaba cambios tanto para la religión Pre-Bön como para el budismo tibetano. Después del siglo XI, la religión Pre-Bön adoptó muchos aspectos de la doctrina budista tibetana, tales como las técnicas de meditación tántrica y el monacato pasando de este modo a ser religión Bön. Para muchos espectadores, ésta parece haber evolucionado en su propia escuela budista. Al mismo tiempo, no obstante, el Budismo en Tíbet se hizo con muchos aspectos de la religión indígena Pre-Bön para alcanzar mayor popularidad.

Un ejemplo importante de este proceso se observa en la incorporación de deidades locales dentro de la cosmología budista tibetana. Esto se hizo mediante la “conversión” por parte del santo del siglo VIII Guru Rinpoche (Padmasambhava). Los dioses locales Pre-Bön se convirtieron así en protectores más que en combatientes del budismo tibetano. Conocidos como “Dharma Palas” o “defensores de la Dharma”, éstas son las deidades de aspecto feroz, frecuentemente representadas con tocados de calaveras, rodeados de fuego. Un tal Yamantaka es el “Destructor de la Muerte”.

Otra innovación tomada de la religión Pre-Bön se tradujo en el engrandecimiento de las habilidades del gurú o lama. Los poderes sobrenaturales anteriormente adscritos al chamán, ahora eran atribuidos a los lamas budistas tibetanos. Algunos lamas, se decía, podían saltar de pico en pico a través de una cadena de montañas. Alternativamente, ceremonias de producción de lluvia, tradicionalmente exclusivo de los chamanes, se habían incorporado a ceremonias monásticas budistas. Del mismo modo, el don de la profecía, privilegio del chamán, era ahora adjudicado a algunos lamas. Tanto es así que el gobierno del Dalai Lama usaba profecías como guía para determinar la política nacional a mediados del siglo XX.

Conclusión

La forma y la práctica de adoración budista tibetana se vieron igualmente afectadas. Por ejemplo, el aspecto animista de la religión Pre-Bön se ha integrado en la práctica budista local. Hoy en día, se ven muchas banderas y túmulos para oración en la cumbre de muchas montañas. Conforme a la religión Pre-Bön, los budistas tibetanos siguen diciendo una oración antes de cruzar un paso de montaña. Asimismo, la forma de bendecir metiendo un dedo en agua o leche y sacudiendo el líquido hacia el cielo, proviene de la era Pre-Bön.
Aunque en muchos casos, el budismo tibetano ha incorporado elementos de la religión Pre-Bön  en beneficio propio, en otros tantos parece que el pensamiento budista se sintió interesado por las creencias instintivas de la nación tibetanas. A un nivel superior e ideológico, ello está evidenciado por las sectas tántricas recurriendo con frecuencia a visualizaciones místicas que parecen derivadas de la religión Pre-Bön.

El Budismo, una importación comparativamente tardía en el Tíbet, resultó ideológicamente atractiva para la élite intelectual con la innovación de las técnicas tántricas, por las que cada individuo podía alcanzar la Iluminación en el periodo de una sola vida. La doctrina esotérica, en gran parte confinada a las actividades monásticas, se hizo digerible para la masa popular en combinación con la apropiación de muchos componentes del sistema de creencias anterior al budismo. Como resultado, el budismo tibetano amalgama tradiciones elitistas y populares para satisfacer los distintos requisitos de estas dos audiencias, así como para responder a las dimensiones religiosa y mitológica de la mentalidad tibetana.

 


 

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