Yangzi River Itinerary
   
 

Yangzi River

Antes de la introducción del motor, los rastreadores eran imprescindibles para el comercio a lo largo del río. Estos trabajadores luchaban a diario contra el río, arrastrando naves  de 40-100 toneladas las 1500 millas entre Shangai y Chongqing, subiendo una serie de gargantas traidoras y contra corrientes de 6-12 nudos. La mayoría, hombres, trabajaron como mulas 12 horas al día, nueve días seguidos para ganar lo suficiente para alimentarse con lo básico y de vez en cuando escaparse a fumar opio.

Había dos tipos de rastreadores los fijos y los de temporada. Los fijos vivían permanentemente en los pueblos a lo largo del río. Eran estos que normalmente componían la tripulación básica de muchos de los juncos. Los de temporada se instalaban en casas temporales en los lugares donde había más demanda, en las rectas superiores del río, al oeste de Yichang. Los riesgos de tormenta, cambios rápidos en el nivel del agua, la avaricia de los capitanes y un ambiente cargado de violencia que rodeaban esta vida, eran riesgos adicionales a un trabajo que se presentaba peligroso desde el principio.

Normalmente los rastreadores utilizaban cabos largos para arrastrar las naves río arriba. Cuerdas de cuatro pulgadas, trenzadas de bambú se ataban a la proa de la nave. Hasta 400 rastreadores se enganchaban a una larga serie de estas y calzados con zapatillas de paja, escuchaban a los tambores para dirigir el progreso del arrastre. En algunas de las zonas del río se podía ver cómo una donación de un comerciante rico había pagado la construcción de senderos para facilitar el trabajo de los rastreadores. Como estos senderos tenían que acomodar los diferentes niveles de agua a lo largo del año, fueron construidos a cien metros de altura. Búsquelos cuando navegue a través de las gargantas.  A menudo, tirando desde la orilla, los rastreadores se encontraban con pedruscos o acantilados en su camino. Para seguir, tenían que subirse a la barca y tirar de las cuerdas atadas a las anillas encrestadas en la cara de la roca, avanzando poco a poco durante un proceso muy laborioso.

Aunque descendiendo el río suponía un esfuerzo menor, seguía siendo igual de peligroso. Los rastreadores estarían trabajando principalmente desde los barcos. El equipo de quince personas dirigía el barco desde la popa y en cada uno de los remos había otros diez. Navegando río abajo no era importante propulsar la nave sino mantener el curso navegando unas corrientes muy rápidas. Precisamente para esto, y especialmente en los tramos de mayor peligro se podía contratar a capitanes experimentados cuyas habilidades eran necesarias para completar el viaje.

Muchos rastreadores se ahogaron en las aguas del Yangzi. Otros sufrieron lesiones graves  como hernias y otras enfermedades. Desde aquí les rendimos un homenaje


 

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